Instituto de Ortopedia Infantil Roosevelt

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Una breve historia del Instituto de Ortopedia Infantil Roosevelt

I. El Comienzo

A infatigables instancias de tres idealistas y tesoneros luchadores, los doctores Juan Ruíz Mora y Álvaro Zea Hernández y el señor Gustavo Paéz Quiñones, la Asamblea de Cundinamarca mediante Ordenanza No. 2 de 1942 (Junio 1o.), estableció en la capital un Asilo-Taller "destinado a la asistencia y alojamiento de niños inválidos pobres de solemnidad". Con dependencia de la Junta Central de Beneficencia y a cargo de la Secretaría de Asistencia Social del Departamento, el Asilo-Taller se encargaría de desarrollar, bajo el control de la Dirección de Educación Pública, "una completa labor educativa, de manera de suministrar a los niños asilados adecuada formación moral, industrial y física". La misma Ordenanza dispuso destinar la suma inicial de cincuenta mil pesos para sostenimiento; e igual suma, con periodicidad anual.

 

En 1947, la Ordenanza No. 9 (Junio 16) de la misma Asamblea Departamental crea la Sección del Niño Inválido, dependiente de la Secretaría de Asistencia Social de Cundinamarca, "con el exclusivo objeto de colaborar con el Asilo-Taller para Niños Inválidos Franklin D. Roosevelt" (el nombre original había sido cambiado en 1945, mediante Ordenanza No. 31). La Ordenanza establece también una Junta, presidida por el Secretario de Asistencia Social e integrada por cuatro miembros más—incluido uno de los fundadores, propuesto por el Gobernador—a la que faculta "para contratar los servicios de un médico especialista en Ortopedia, otro en Psiquiatría y de una Enfermera especializada en readaptación de los niños inválidos"; y dispone que el personal científico proceda a identificar las enfermedades que causan invalidez física y mental; a levantar en el Departamento un censo minucioso de los niños incapacitados; y a desarrollar una campaña de prevención de la invalidez.

 

En Noviembre 30 de 1947, el Dr. Juan Ruiz Mora, fundador y primer Director, pronuncia el discurso inaugural de una obra "llamada a tener una trascendencia nacional", en el que se refiere al "pequeño sitio que hoy contemplan" como "el primer grano de arena en una obra de alto alcance para los colombianos", empeñada en el "mejoramiento de las condiciones de vida y de salud de aquellos a quienes la naturaleza negó, desde que contemplaron la primera luz, las condiciones orgánicas para llevar a cabo una actividad y labor útil entre sus semejantes y una relación social normal dentro de las actividades ciudadanas". En palabras del Dr. Ruíz, el propósito que animó a los fundadores fue el de establecer "no un asilo, sino un centro de rehabilitación física y mental", en procura de "la restauración de los inválidos al más completo estado físico, mental, social o vocacional posible, facultándolos para que económicamente sean unidades útiles, capaces algún día de subvenir a su diario sustento".

 

El "pequeño sitio" de que hablaba el Director de la naciente institución era una casa vieja situada en la carrera séptima con calle sesenta y cuatro, tomada en arriendo para ofrecer en ella albergue y atención a diez niños.

 

Bien pronto se hizo evidente la importancia del esfuerzo emprendido por el Dr. Ruiz, con la valiosa colaboración de Alvaro Zea y Gustavo Páez. El Congreso de la República le cedió en 1948, mediante Ley 62 del mismo año, el edificio denominado "Hostería del Venado de Oro". Y una nueva Ordenanza, la No. 39 de 1948 (Diciembre 31), confió a la Sección del Niño Inválido "la dirección, organización y administración del Asilo-Taller Franklin D. Roosevelt para Niños Inválidos"; determinó siete integrantes para la Sección—entre ellos dos fundadores, designados por el Gobernador—; estableció que prestarían sus servicios ad-honorem durante la vigencia de su nombramiento que sería de dos años, a partir de Enero 1o., 1949; y la autorizó para acometer todas las reformas necesarias en el edificio cedido por la Nación.

 

El Asilo-Taller contó desde un principio con la ayuda desinteresada y generosa de muchas personas que, de manera voluntaria, acudieron a prestar sus servicios en cuantas formas se hicieron necesarios. Entre todos se destacan, por el invaluable efecto que tuvieron en una larga vida de estrecha y permanente vinculación a la obra y por las disposiciones que tomaron para asegurar que su sombra tutelar la cubriera por siempre, las figuras y ejecutorias de Elvira Concha de Saldarriaga y Alfredo Saldarriaga del Valle, insignes benefactores, considerados por esto como co-fundadores.

 

Un documento de mediados de la década de los cincuentas, que se refiere a la obra como "Instituto de Rehabilitación para Niños Inválidos Franklin D. Roosevelt", habla de 96 niños hospitalizados y una lista de espera de "más de cuatro mil peticiones procedentes de todo el país solicitando admisión". Menciona los auxilios gubernamentales y las donaciones privadas como las fuentes de ingresos, pero los declara insuficientes para permitir que se instalen talleres en donde enseñar a los niños algún oficio. (Entonces el lema del Instituto era la frase "Toda vida es útil y tiene un objeto, no importa cuán menguada esté). Se congratula de que las Hermanas de La Sabiduría se hayan hecho cargo de la administración, "dado el enorme conocimiento que tienen éstas religiosas de dicho campo". Y da cuenta del establecimiento, por iniciativa del Dr. Ruiz Mora, de un taller para la fabricación de aparatos ortopédicos; y de la fundación, en 1952, de la Escuela de Fisioterapia, "aprobada por el Ministerio de Higiene y Salubridad Pública", de la que registra con satisfacción que "tuvo inmediatamente una acogida magnífica".

 

Un memorando, fechado en Agosto de 1957, describe una institución en evidente progreso. Tiene a su servicio un médico Director, un cirujano ortopedista con dos ortopedistas ayudantes (los tres de medio tiempo), un pediatra y dos médicos auxiliares (todos de medio tiempo), además de dentista, anestesista e instrumentadora (de tiempo parcial, dos veces por semana); doce fisioterapistas (cinco de tiempo completo y siete de medio tiempo); diez enfermeras internas; tres profesoras internas; y cuarenta y dos empleados de administración. Continúa con las 96 camas (90 de caridad, 6 de pensionados); recibe un promedio de 30 niños mensuales y atiende unas 80 consultas externas al mes. Sobre un presupuesto anual de $ 300.000, los aportes gubernamentales (Nación, Departamento, Municipio) ascienden a $215.000 y el resto "se completa con las donaciones de personas y empresas particulares, y cuotas de alimentación; y una pequeña parte con los seis pensionados (no siempre ocupados) y los derechos de cirugía, en aquellos casos en que pueden pagar algo".

Cronología


Como culminación de un persistente esfuerzo del señor Gustavo Páez Quiñones en conjunto con los doctores Juan Ruíz Mora (médico, especializado en cirugía plástica y ortopedia) y Alvaro Zea Hernández (odontólogo), el 30 de Noviembre de 1947 se inauguró en una vieja casona del apacible Chapinero de entonces el Asilo-Taller para Niños Inválidos Franklin D. Roosevelt.

La obra comenzó con diez pequeños en una casa contigua al actual Club del Comercio, en la carrera séptima con calle 62, más en el carácter de albergue que de hospital. El nombre del Instituto es un homenaje al Presidente norteamericano del mismo nombre, ejemplo de superación personal.

 

Hitos en el desarrollo histórico del Instituto Roosevelt

1942

Gracias al entusiasmo y esfuerzo de Gustavo Páez Quiñones, Juan Ruíz Mora y Alvaro Zea Hernández, la Asamblea de Cundinamarca expide la Ordenanza No. 2 (Junio 1o.), mediante la que se establece en la capital un Asilo-Taller "destinado a la asistencia y alojamiento de niños inválidos pobres de solemnidad".

1947

Ya para concluír el año, en Noviembre 30, el Asilo-Taller Franklin Delano Roosevelt para Niños Inválidos abre sus puertas en su sede provisional de Chapinero, en la que se propone ofrecer a los niños un centro de rehabilitación integral en procura de su restauración "al más completo estado físico, mental, social o vocacional posible, facultándolos para que económicamente sean unidades útiles, capaces algún día de subvenir a su diario sustento". Se vinculan en calidad de benefactores y co-fundadores, miembros permanentes de la junta directiva los esposos Elvira Concha de Saldarriaga y Alfredo Saldarriaga del Valle.

1948

Como reconocimiento a la importancia de la labor desarrollada, el Congreso de la República mediante la Ley 62 cede a la institución el edificio denominado "Hostería del Venado de Oro", construido con ocasión de la Conferencia Panamericana.p>

1950

Se habilita la primera sala de cirugía. Hasta ésa fecha, los pacientes eran atendidos en el Hospital de La Samaritana que cedía por un día a la semana sus intalaciones para el efecto.

1951

El Ministerio de Justicia (Resolución 51, Agosto 10) reconoce la personería jurídica al Asilo-Taller Franklin D. Roosevelt.

1952

El fundador y Director del Instituto, Dr. Juan Ruíz Mora, crea la Escuela Nacional de Fisioterapia, considerada la primera en su género en Latinoamérica, para formar allí al personal idóneo que la atención de sus jóvenes pacientes requería en el Instituto. Con el correr del tiempo, la idea germinó hasta convertirse en la actual Escuela Colombiana de Rehabilitación

1953

Se crea el servicio de ortopedia infantil, con el Dr. Hernando Guerrero Villota como primer Médico Residente.
Comienza el proceso de expansión física y, gracias a una donación en especie del Colegio Helvetia, se dan al servicio las primeras salas de hospitalización en el sitio donde hoy se encuentra el edificio Ignacio Saldarriaga Concha.

1957

El Instituto presenta su primer informe científico, sobre epidemiología de la poliomielitis en el país, durante el Primer Congreso de la Sociedad Colombiana de Ortopedia.

1959

El Voluntariado del Instituto inicia la primera campaña Marcha de la Moneda, posteriormente complementada con el evento artístico-deportivo C-100 y la emisión postal.

1962

El Club Rotario de Bogotá entrega al Instituto un pabellón para Cuidados Intensivos, que incluye dos pulmones de acero para pacientes afectados por polio.

1964

Se inicia la primera campaña de vacunación masiva contra la poliomielitis.
El Instituto recibe el Premio Nacional de Beneficencia, otorgado por la Fundación Alejandro Ángel Escobar.

1972

Con ocasión de sus Bodas de Plata y en reconocimiento de la eficaz labor adelantada en pro del empeño de erradicación del flagelo de la poliomielitis, el Instituto recibe la Orden de Boyacá, en el grado de Cruz de Plata. Se le otorga la Medalla del Mérito Asistencial y Sanitario Jorge Bejarano.

1977

El Instituto recibe la condecoración "Missouri Senate", otorgada por el Estado de Missouri, Estados Unidos.

1978

Se concluye e inaugura el edificio Providencia.

1986

Se inicia la construcción del edificio de hospitalización Juan Ruíz Mora, con el que se completa la planta física actual del Instituto.

1995

El Instituto recibe el Diploma "Colombia Libre del Polio", otorgado por la Organización Panamericana de la Salud en reconocimiento a su decisiva participación en la erradicación de la poliomielitis.

2004

Certificación IS0 9000/2000

2007

Medalla al merito, Congreso Nacional

2010

Re certificación ISO 9000/2008
2.010: Mención Galardón hospital seguro, ACHC
Premio honorífico “Estrella de la Esperanza” - Cirec

2011

El hospital recibe la acreditacion en salud del ICONTEC en particular por sus logros en seguridad de paciente, humanizacion de la atencion y transformacion de la cultura.

 

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